martes, 29 de julio de 2008

Ni ella, ni las otras...¡Luchemos por nuestros derechos!





DECLARACION NACIONAL DE PAN Y ROSAS
Ni ella, ni las otras… ¡Luchemos por nuestros derechos!
El 16, 17 y 18 de agosto se realizará en Neuquén el XXIIIº Encuentro Nacional de Mujeres. Después de 23 años, éste será el primer encuentro de miles de mujeres, que se realiza con una mujer ocupando la presidencia del país. Durante su asunción, se sucedieron los análisis del periodismo, las feministas y grupos políticos afines al kirchnerismo, que presagiaban grandes cambios para las mujeres. El debate se profundizó durante los cien días de enfrentamiento que el gobierno mantuvo con las patronales del “campo”: epítetos misóginos contra la presidenta se lanzaban desde los cacerolazos “paquetes” de Recoleta, una cierta victimización por “ser mujer” se dejaba traslucir en algunos discursos de Cristina Fernández. Recrudeció el debate, entonces, entre las mujeres…
Ni ella…
En sólo seis meses de gobierno, Cristina Fernández dio por finalizada la etapa del “doble discurso” que caracterizó a la gestión de su marido Néstor Kirchner y que, en tantas oportunidades, denunció Pan y Rosas. ¿Lo hizo a favor de las mujeres? No, más bien, todo lo contrario. Para mejorar las relaciones del gobierno con la Iglesia, nombró a Graciela Ocaña quien, a poco de asumir, afirmó que el aborto es un tema de “política criminal”, en consonancia con las ideas de Cristina, pero también de su antigua jefa partidaria, Elisa Carrió. Además, el ya de por sí bastante limitado Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva que se había implementado en el gobierno de Kirchner diciendo que era para prevenir los embarazos no deseados, atraviesa una de sus mayores crisis, con el desabastecimiento de anticonceptivos gratuitos que no llegan a los hospitales públicos. Si cada año se calcula que mueren más de 500 mujeres, en Argentina, por las consecuencias de los abortos clandestinos… ¿Cuántas muertes serán necesarias para que se declare el derecho al aborto libre y gratuito?
Nos decían que el gobierno de Kirchner había hecho grandes cambios en la Corte Suprema con el nombramiento, entre otros, de Carmen Argibay. Bajo el gobierno de Cristina, sus queridas “instituciones” del régimen de democracia para ricos, sólo se quitaron la careta: la Corte Suprema falló contra Romina Tejerina, el mismo día en que se habilitaba al torturador Luis Patti para asumir como diputado.
¿Y el Congreso de la “mayoría automática” kirchnerista donde hoy negocian cómo repartirse mejor el botín de las retenciones? Bajo presión del imperialismo yanqui, aprobó velozmente una Ley contra la Trata, que había sido cuestionada por todas las organizaciones de mujeres, los grupos que luchan contra el proxenetismo y por los propios familiares y allegados de las cientos de víctimas que permanecen desaparecidas, porque es una ley que revictimiza a las víctimas y dificulta aún más la probación del delito de los proxenetas.
La presidenta, para enfrentar a los empresarios agropecuarios, se llena la boca hablando de la clase trabajadora… ¡pero el 54% de las mujeres trabajadoras sigue “en negro” bajo su gestión! Y eso no es todo: 300 mil son las obreras y obreros rurales que se encuentran en condiciones de semi-esclavitud, regidos por la ley 22.248 sancionada por Videla y Martínez de Hoz. Una ley que impone jornadas de más de 12 horas y salarios que apenas superan los mil pesos, mientras el 75% trabaja en negro, y niñas y niños lo hacen a la par de sus madres y padres, como lo denunciaron las valientes obreras del ajo de Mendoza. En Neuquén, donde se realizará el próximo Encuentro Nacional de Mujeres, aún las obreras y obreros de Zanon siguen reclamando la expropiación definitiva de la fábrica que vienen gestionando sin patrones desde hace siete años.
Cristina, que en todos sus actos cuenta con la presencia y el apoyo de Estela Carlotto y Hebe de Bonafini, se da el lujo de hablar de derechos humanos el mismo 18 de junio en la Plaza de Mayo, cuando se cumplían 21 meses de la desaparición de Julio López. Mientras tanto, en la Policía Bonaerense hay más de 9 mil efectivos que actuaron durante la dictadura y siguen patrullando las calles de la provincia. Aunque Cristina se jacte de ser un gobierno “que no reprime”, la represión contra la clase trabajadora es una constante: 500 efectivos policiales desalojaron la textil Mafissa de La Plata; la Prefectura reprimió a las trabajadoras y trabajadores del Casino Flotante en varias oportunidades, para defender el negocio del empresario que es amigo del matrimonio presidencial. Hace pocos días asistimos a una violenta represión a trabajadoras y trabajadores desocupados en La Quiaca, ordenada por el gobernador kichnerista Barrionuevo. Por 30 mil desaparecidos, sólo hay 12 genocidas condenados y menos de 400 imputados: en el gobierno de los Kirchner más del 95% de los genocidas sigue impune. Pero hay más de 5 mil procesados por luchar, para los que la justicia parece ser menos “lenta”.
… ni las otras
Pero en este “siglo de las mujeres”, como solía decir Cristina en la campaña, no sólo la presidenta es mujer, sino también las principales figuras de la oposición patronal. El lock out de las patronales agrarias, que embolsaron enormes ganancias y ahora van en busca de una mayor rentabilidad, es apoyado por Elisa Carrió que, bajo las sotanas de Bergoglio, no se cansa de repetir no sólo su oposición a la despenalización del aborto, sino también de promover la reconciliación con los genocidas de la dictadura militar.
Mientras defienden a las entidades patronales “del campo” que provocaron desabastecimiento, se agrava aún más la situación de la clase trabajadora que ve cómo los salarios se deterioran con la inflación. Somos las mujeres, una vez más, quienes cargamos sobre nuestras espaldas la responsabilidad de sostener el hogar con ingresos que no cubren la canasta familiar –cuyo valor está falsificado por la intervención que el gobierno hizo del INDEC-, mientras los empresarios ruralistas, con el apoyo de Carrió, Stolbizer y la macrista Michetti, derramaban miles de litros de leche en las rutas del país.
¡Luchemos por nuestros derechos!
En el debate público que generó esta disputa por la “renta”, se pretendió limitar las opciones políticas al alineamiento con alguno de estos dos bandos igualmente defensores de los intereses del capital. Pan y Rosas, por el contrario, sostiene una posición independiente tanto del gobierno como de las patronales “del campo”, en favor de las mayorías, la clase trabajadora y el pueblo pobre, entre quienes las mujeres somos las que sufrimos la carga más pesada.
En su momento señalamos que supeditar el reclamo y la lucha por el derecho al aborto al apoyo a este gobierno, aunque esté en manos de una mujer, nos conducía a un callejón sin salida. No nos equivocamos. Porque ni Cristina Fernández, ni la oposición derechista y clerical de Elisa Carrió o la macrista Gabriela Michetti representan nuestros intereses, los de millones de jóvenes, mujeres trabajadoras y de los sectores populares. La única salida es redoblar la lucha por nuestros derechos, impulsando una gran campaña unitaria que sea totalmente independiente del gobierno, del Estado y los partidos patronales que sostienen y legitiman este sistema de explotación y opresión que condena doblemente a millones de mujeres.
Por eso queremos confluir, en este próximo Encuentro con miles de mujeres trabajadoras, estudiantes y activistas de todo el país para organizarnos e impulsar juntas un plan de lucha nacional por la separación efectiva de la Iglesia del Estado; por el derecho a elegir y ejercer la maternidad, por la educación sexual y el derecho al aborto libre y gratuito. Por la libertad de Romina Tejerina y la cárcel a los violadores; contra todas las formas de violencia que se ejercen contra las mujeres, contra la trata y el proxenetismo. Por los derechos de las mujeres trabajadoras, trabajo para todas con salarios acordes a la canasta familiar, igual salario por igual trabajo, guarderías gratuitas. Por la expropiación definitiva de Zanon, bajo control de las trabajadoras y trabajadores.
No pedimos, ¡exigimos!, nuestro derecho al pan… pero también a las rosas.
Sumáte a construir Pan y Rosas en tu facultad, tu trabajo, tu barrio… organizáte con nosotras para viajar al próximo Encuentro Nacional de Mujeres, Neuquén, 16, 17 y 18 de agosto.
Escribínos a panyrosas@pyr.org.ar

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